Escritura Inconsciente

Dice Allan Kardec, en referencia a la osicografía, o escritura inconsciente (y a la parakinesia: mesa danzante, juega del vaso, radiestesia, etc.)

“El espíritu puede expresar sus ideas, ya moviendo un ob­jeto, sirviéndose de la mano del médium como simple punto de apoyo, ya accionando la propia mano (.,.). Lo que caracteriza el fenómeno es que al mé­dium no tiene la menor conciencia de lo que escribre (…) Es preciosa esta facultad por no permitir duda alguna sobre la independencia del pensamiento de aquel que escribe (…). Todavía es posible reconocer el pensamiento sugerido por no estar nunca preconcebido; nace a medida que la escritura va siendo trazada”.’

Los espiritistas hablan de una mediumnidad mecánica. Escribe Allan Kardec:
“El médium escriba como una máquina, sin tener la más mí­nima conciencia de lo que es­tá obteniendo, sin la menor emoción, sin ocuparse de lo que hace, distraído, riendo y conversando de una cosa y de otra”.

Agrega Aksakof:
“Si un médium escribe (…) y no puede reproducir de manera exacta, precisa, lo que él mismo escribió, ya sea en es­tado de sonambulismo, ya cuan do hubiera vuelto al estado normal, tendremos al derecho de pretender que ahí esta la Prueba irrecusable de que la conciencia sonambúlica del médium fue ajena a su actividad mediúmnica y de que no tuvo parte alguna en aquella.

Evidentemente el problema no es respecto de la inteligencia del objeto inanimado. Ni respecto de la inteligencia de la telergia que actúa sobre ese objeto; la telergia, evidentemente, tampoco es inteligente. El problema es respecto de quién es el ser inteligente que dirige la telergia y, a través de ella, actúa sobre los objetos inanimados: ¿si vivo o el muerto?.

William Crookes comienza por comprender que la mayoría de los fenómenos espiritoides son en realidad manifestación de facultades de los vi­vos. Pero el falso argumento de “no tener concien­cia…” dado el total desconocimiento de la psico­logía en aquella época, inicialmente confundía al gran físico y gran pionero de la investigación metapsíquica:

“¿Es del médium o de una de las personas presentes que es­tán en el aposento, o más bien esa inteligencia está fuera de ellos? Sin querer, por el momento, pronunciarme de modo positivo sobre ese punto, puedo decir que, incluso comprobando se en muchos casos que la voluntad y la inteligencia del médium parecen haber tenido una intensa actuación sobre los fenómenos, observé también varios casos que parecieron mostrar, de una manera concluyente, la acción de una inteligencia exterior y extraña a todas las personas presentes”.

No queda claro de ninguna manera, como frecuentemente pretender los espiritistas, si Crookes alude a los espíritus, Inmediatamente agrega en una nota:

“Deseo que se entienda bien el sentido de mis palabras (…) ocurre a veces que sus facul­tades (las del médium y las de los presentes) parecen actuar/ de manera inconsciente”.

Los hechos en que el médium “no tiene con ciencia” de su acción dejaron desconcertado a Croo­kes.

De su vasta experiencia, Cookes eligió tres casos:

1.- “Llegué a ver a la Srta. Fox escribir automáticamente un mensaje para uno de los asistentes, mientras le daba otro mensaje sobre un asunto diferente a otra persona, por medio del alfabeto de golpes (de la mesita giratoria), mientras conversaba con una tercera persona, sin el menor embarazo, sobre un asunto completamente diferente de los anteriores.

Ahora, si el inconsciente puede coordi­nar las actividades de comer un emparedado, condu­cir un auto y conversar… ¿por qué no podría, en estado alterado de conciencia, manifestar una mayor y “mejor” división de la personalidad?

2.- “Un caso tal vez más sorprendente es el siguiente: durante una sesión con el Sr. Home, una pequeña regla (…) se deslizó sobre la mesa para llegar a mí en plena luz, y me dio un mensaje golpeándome en una de mis manos: yo deletrea­ba el alfabeto y la regla gol­peaba de acuerdo con las letras necesarias. La otra extremidad de la regla reposaba en la me­sa, a cierta distancia de las manos del Sr. Home (…). Yo dije: “¿La inteligencia que dirige los movimientos de esta regla puede darme, por medio de golpes en mi mano, un mensa­je telegráfico en alfabeto Morse?”.

Tengo todos los motivas para creer que el alfabeto Morse era enteramente desconocido por las personas presentes, y yo mismo no lo conocía bien. No acababa de pronunciar aque­llas palabras (…) la comuni­cación continúe: de la manera en que yo lo había pedido. Las letras me fueron dadas rápida­mente de modo que no pude entender sino una u otra palabra, y por consiguiente, ese mensa­je se perdió”.

Ahora, en realidad no se puede afirmar que ninguno de los presentes conocía el alfabeto Morse, pues se afirma expresamente que Crookes lo conocía…

Imperfectamente en el consciente. ¿Hasta qué punto en el inconsciente pantomnésico?
No puede argumentar que no lo descifró… y lo que descifró ciertamente no superaba su capa­cidad consciente…»

3.- “Todavía otro ejemplo: una señora escribía automáticamente por medio de la plancheta (…), Dijo entonces la inteligencia: “¿Ves este periódico y puedes leerlo?”. Entonces puso el dedo sobre un ejemplar del Times que estaba en una mesa detrás de mí, pero sin mirarlo. La plancheta comenzó a moverse lentamente y con alguna dificultad escribió la palabra however. Me volví y vi que la palabra however había sido cubierta por la extremidad.

No se trata en ninguno de estos casos de argumentar por el conocimiento de cosas ocultas.
DOP “en L”. Pcg, o como máximo PC… .
Más adelante, el propio Crookes atribui­rá los fenómenos espiritoides a la “fuerza psíqui­ca” del médium y de los asistentes:

“La teoría de la fuerza psíquica es nada más que la sim­ple verificación del hecho casi indiscutible actualmente: emana del cuerpo de ciertas personas, dotadas de una orga­nización nerviosa especial. Como la presencia de una tal organización es necesaria para la producción de los fenómenos es razonable concluir que esa fuerza procede de esa organiza­ción por un medio todavía des­conocido. Tiene su fuente en el alma o en la inteligencia del hombre”.

ACCION INTELIGENTE

Es más que simple el argumento (?!) de Kardec y de los espiritistas, y de algunos antiguos teólogos, para atribuir a los muertos, ¡o al Diablo!, los movimientos inteligentes de los objetas inanimados. Ya en aquellos primeros años de espiritismo protestaba con mucha razón, por ejemplo, Saintyves:
“Están solos en esa opinión. No se ve que la presencia del Diablo o de los espíritus de los muertos sea necesaria pa­ra explicar las respuestas inteligentes que produce una ma­dera inteligente.

Chevreul y más tarde Babinet explicaron los movimientos de las mesas por impuros inconscientes.”

 

Cigaraotuso

Cigaraotuso Autor Tutor

Bodega de Esencias-Director-Tutor-Escritor-Editor

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